Hace unos días leí un artículo muy interesante sobre el salario, en el que se decía que éste no es un factor motivador por sí mismo, cuestión que comparto.
Si es verdad que casi todo el mundo trabaja por dinero, pero, el dinero no es ni un factor de motivación en el trabajo ni es siempre motivo de trabajo fundamental, es decir también hay lo que se llama como “vocación”, “interés social”, “afán de aprender”, etc.
El trabajo hace que nos sintamos útiles, que nos podamos relacionar socialmente (por este motivo no me gusta demasiado tener que trabajar desde casa, ¿Dónde quedan los “chismorreos de trabajo”?), también nos permite obtener reconocimiento. Un ejemplo de esto es el trabajo de becario de muchos estudiantes. Seguro que la mayoría de nosotros no lo hacemos por la cantidad de dinero que se nos ofrece, ya que se podría obtener más dinero en otros mercados, sino porque es más motivador y gratificante para nosotros.
En otros casos aunque un trabajo nos gratifique más que otro, sí miramos el salario que vamos a percibir, pero esto es sólo cuando realmente necesitamos percibir una cantidad superior para satisfacer nuestras necesidades.
De hecho en mi caso para poder financiar mis estudios, he tenido que renunciar en ocasiones a trabajos que me hubieran encantado realizar como becaria, pues inicialmente eran más motivadores, pero la cantidad de dinero que me ofrecían, si se puede calificar como “cantidad”, me llevaba a renunciar a ellos, y tener que trabajar en otros trabajos que me motivaban mucho menos, pero en los que ganaba más.
Aunque el salario no es una fuente de motivación por sí misma, en ocasiones, por necesidad se convierte en la principal opción por la cual escoger un trabajo u otro, pero eso no genera bienestar en el puesto que se vaya a desempeñar, por lo menos a largo plazo. Solo se escoge por necesidad.
En definitiva, puedes ofrecer a una persona una cantidad elevada de salario, pero si no la motivas para realizar su trabajo de forma excelente, sólo conseguirás mediocridad. La motivación es algo más.
En definitiva, puedes ofrecer a una persona una cantidad elevada de salario, pero si no la motivas para realizar su trabajo de forma excelente, sólo conseguirás mediocridad. La motivación es algo más.

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